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Lo recomendado por el consenso del Colegio Americano de Medici-
na Deportiva es 250 a 300 minutos semanales de trabajo aeróbico
de intensidad moderada (2.000 KCAL) acompañado de trabajo de
fortalecimiento y flexibilidad (Acsm Position Stand Weight Loss
and Physical Activity ). En resumen, los profesionales en el tema, en
este caso los médicos del deporte, son los indicados para planificar
un completo programa de actividad física, donde lo que se busca
finalmente es generar un gasto calórico negativo con relación a la
ingesta diaria que no genere más riesgos a su salud.
En cuanto a la alimentación, lo ideal siempre es buscar la evaluación
de un profesional en el tema. Los nutricionistas indicaran una dieta
balanceada como clave del tratamiento, suprimiendo las comidas
llamadas “chatarra”, que presentan altos contenidos de grasas sa-
turadas. Lo otro es comer a la misma hora y nunca a deshoras, ni
mucho menos estar “picando” entre comidas, además de disminuir
las porciones de las comidas. Todo esto, más la alta ingesta de
frutas, verduras y agua, llevarán con el tiempo a reducir de peso.
La correcta prescripción del ejercicio, con todos sus componentes,
formulada por el médico deportólogo y su dieta personalizada son
la clave en el manejo integral del sobrepeso y la obesidad, para evi-
tar a futuro las recaídas y la aparición de las comorbilidades.
Estos son los puntos en contravía que NO se deben llevar para una
buena alimentación y de esta manera evitar la obesidad:
• El no comer cinco comidas al día, con bocados grandes y rápi-
dos. El no fraccionar la alimentación a lo largo del día y ayunar
prolongadamente.
• No llevar una alimentación rica en fibra (verduras, legumbres,
cereales integrales y fruta fresca) y pobre en grasas.
• El no controlar la cantidad de azúcares simples (azúcar, miel,
mermelada, chocolate, pastelería y zumo envasados).
• El no reducir los alimentos que contengan muchas calorías y
pocos nutrientes como los snacks, chips y bebidas azucaradas.
• El no reemplazar las bebidas azucaradas tipo bitter, cola, tónica,
limonada... por su versión light.
• El no comer a diario lácteos descremados (queso fresco, yogur
desnatado y leche desnatada o semidesnatada), comer los en-
teros (nata, queso graso, mantequilla, yogur, helado...) ricos en
grasas saturadas.
• No elegir las carnes más magras (pollo y pavo sin piel, conejo,
ternera magra, solomillo de buey y lomo de cerdo) y no quitar
la grasa visible antes de su cocinado.
• El no elegir buenas técnicas culinarias que permitan no usar
tanto aceite y de esta manera no acumular tanta grasa (plan-
cha, horno, papillote, vapor, hervido y cocido) y evite los fritos,
rebozados y guisos.
Christian Quiceno Noguera.
Médico del Deporte.
Universidad de Antioquia.
Jefe Servicios Médicos de la Equidad Seguros
@cristianmdsport - Bogotá.

